¡Solo habían pasado dos días! De no soportarlo, de no querer verlo para nada, a notificarle activamente que regresara a la casa ancestral.
¿Lorenzo realmente tenía una enfermedad terminal? Leonel pensó en esto de muy buen humor, solo faltaban tres horas para la cena.
En ese momento, en la casa ancestral de los Cárdenas.
Eduardo estaba sentado en el vestíbulo principal, con ambas manos apoyadas en su bastón, el rostro tenso, la mirada fija y las comisuras de los labios hacia abajo.
Estaba muy dis