—Sus provocaciones hacia ti, cuando se mudó deliberadamente a nuestra casa, y todas esas cosas que te hizo...
Él no era que no le creyera, era que no se atrevía a creer, tenía miedo de creer.
Hasta ahora, aún estaba vilmente "justificándose", tratando de encontrar cualquier rastro que pudiera probar su "inocencia".
Si no fuera así, él y Marisela...
Nunca tendrían un futuro.
—¿Qué engaño ni qué nada? La amabas tanto que por supuesto si ella dijera que uno más uno es tres, también creerías que es