Con razón Marisela le tenía tanto odio en el rostro, lo evitaba como a una víbora venenosa, ni siquiera quería dirigirle una palabra.
El abuelo había dicho que creyera en Marisela, en realidad él también estaba de su lado, pero...
Como en ese momento había cargado a Isabella y se había ido, abandonando a la que estaba más gravemente herida, incluso hiriéndola con palabras...
No se atrevía, no quería, tenía miedo.
Miedo de que todo hubiera sido obra de Isabella, miedo de convertirse en un complet