Ulises no negó esa afirmación, pero lo que dijo al segundo siguiente hizo que las sospechas de Marisela se desplomaran completamente.
—Tal vez se siente cohibida porque estoy presente, vayan de compras ustedes, si algo le llama la atención págale tú, después te reembolso.
En ese momento Celeste no podía contener la sonrisa que se le formaba, mirando a Marisela a su lado con expresión sugerente y guiñando los ojos.
Marisela tenía la boca tapada y seguía negando con la cabeza, pero en ese momento