—Ese tipo, don Eduardo ya le dio autorización para entrar a la empresa, directo a las oficinas centrales.
—Esto es una advertencia para usted, ha llegado lejos con mucho esfuerzo, no vaya a perder lo grande por lo pequeño.
Quién era "ese" no hacía falta decirlo, el hijo ilegítimo de su padre, su "hermano" de nombre.
Antes el abuelo nunca había querido reconocer su identidad, ni siquiera lo dejaba entrar en el árbol genealógico, ¿¿y ahora aceptaba que trabajara en la central de la empresa??
—¡¿El