Lorenzo apretó los dientes y dijo furioso: —¡Ni lo sueñes!
—Ja, entonces no me culpes si solicito ejecución forzosa —sonrió Germán.
—Voy a apelar, ¡aún no se sabe quién ganará el caso! Te alegras muy temprano, ya llorarás pidiendo clemencia cuando llegue el momento —Lorenzo dijo con malicia.
No solo el bufete de Germán, sino también los proyectos e industrias de los Escobar.
Ja ja, ¡Germán podía esperar a arrodillarse con toda su familia afuera del Grupo Cárdenas!
Al escuchar que Lorenzo no se d