Entonces, ¿por qué no lo llamaba?
Ulises apretó los labios con más fuerza. Mientras se debatía entre distintos pensamientos, la voz de Celeste llegó desde el otro lado del teléfono:
—Es una comida de agradecimiento. Marisela la organizó con nosotros hace unos días. Vayan ustedes mañana; nosotras no iremos.
Al escuchar su nombre, Marisela giró instintivamente la cabeza.
¿Con quién estaba hablando Celeste que la mencionaba?
Por un instante, el nombre de Ulises cruzó su mente, pero lo descartó medi