Después de comer, regresaron a casa. Tras ducharse, Marisela dejó que Celeste le aplicara la medicina.
Al terminar, Celeste dijo:
—No te muevas, déjame tomar un par de fotos.
Marisela la miró confundida, pero antes de que pudiera preguntar, Celeste ya le había respondido:
—Es para el informe de lesiones, para presentarlo en la comisaría. Al fin y al cabo, pedimos quinientos mil dólares.
Marisela no lo dudó y le creyó.
Celeste tomó las fotos y, sintiendo que no era suficiente, las editó añadiendo