—Su esposa no quiere verlo, y si va a su empresa, la situación será aún más humillante para ella.
—¡Además, creo que esto es algo bueno!
Lorenzo giró la cabeza para mirarlo con furia:
—¿Bueno? ¿Qué demonios estás diciendo? Yo...
—Si su esposa es despedida por la denuncia, podrá dejar la empresa del señor Orellana. Usted podría ofrecerle trabajo en Grupo Cárdenas. ¿No sería eso algo positivo? —interrumpió Aurelio.
Al oír esto, la furia de Lorenzo se detuvo abruptamente, y sus intentos por liberar