Antes de entrar al dormitorio principal, Lorenzo miró instintivamente hacia la pequeña habitación de invitados, y sin darse cuenta cambió de dirección para entrar allí.El espacio estaba completamente vacío. Marisela lo había dejado impecable al marcharse, llevándose hasta las cosas más pequeñas como el cepillo de dientes y el vaso.
Era una persona de pensamientos delicados, que no quería dejar ni el más mínimo rastro de su presencia.
Al mismo tiempo, esto demostraba lo definitiva que había sido