—Viniste especialmente a recogerme, ¿verdad?—No exactamente, solo me quedaba de paso —respondió Matías.
Marisela apretó los labios, mostrando su incredulidad.
—De verdad. Anoche, después de dejarte, me di cuenta de que vivimos en la misma dirección, así que decidí pasar esta mañana —explicó Matías con un tono convincente.
Marisela giró la cabeza para mirarlo. Él vestía un traje negro y hasta se había puesto colonia. Claramente se había arreglado con esmero.
—Matías, te lo diré directamente —come