—En ese momento ni siquiera sabía que había una fuga de gas. Normalmente no cocino. Si lo hubiera sabido, ¿cómo habría dejado a Marisela para irme solo con Isabella?—Guárdese esas explicaciones para la señora, si es que todavía está dispuesta a escucharlo —suspiró Aurelio.
—¿Entonces todavía tengo esperanza? ¡Puedo explicárselo todo a Marisela! —exclamó Lorenzo, sus ojos brillando de emoción.
Aurelio pensó: Probablemente no hay esperanza. ¿No vio lo decidida que estaba cuando se fue? Su corazón