Ella pensó que Jacob se habría ido anoche sin verla, pero resultó que todavía estaba aquí. Su piel estaba un poco más bronceada que antes, lo cual era normal después de su luna de miel en la playa con su esposo.
—¿Por qué no estás en casa anoche? ¿Adónde fuiste? —interrogó Jacob.
Se quedó esperando toda la noche, por lo que estaba muy agotado. Cuando Celeste reaccionó, la situación le parecía un poco graciosa:
—¿Con qué derecho me haces esa pregunta?
Jacob se puso momentáneamente rígido al escuc