Celeste, con el rostro entumecido por el dolor, lo miró en silencio.
Olivia sabía que los rumores sobre Samuel y Celeste eran falsos, pero que Samuel afirmara que Celeste era su novia la dejó sin palabras. El desconcierto le duró solo un instante, antes de recuperar su compostura.
—No esperaba que la mujer que le gusta a mi hijo también te interesara a ti —dijo Olivia, con una sonrisa amarga.
Samuel esbozó una sonrisa fría, su rostro pálido irradiaba una frialdad palpable.
—Hay muchas cosas que