Capítulo 433
Una de las tuberías cayó con fuerza sobre la cabeza de Jacob.

Él frunció el ceño, soltando un gemido de dolor, y al instante, sangre roja comenzó a correr por su frente.

¡Estaba herido!

Las tuberías quedaron esparcidas por el suelo, y Celeste rápidamente ayudó a Jacob a sentarse. Él apretaba los dientes mientras la sangre, que fluía abundantemente, empapaba su camisa blanca, creando una imagen impactante.

Celeste, desesperada, le preguntó: —¡Jacob, ¿estás bien?! ¿Cómo te sientes?

—¡Dios mío! ¡Je
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