Celeste sintió cierta impotencia.
¿Lorenzo esperaba que ella le mostrara celos solo para satisfacer su orgullo masculino?
Celeste desvió la mirada y le respondió con voz tranquila:
—Por supuesto que no voy a enviarla a tu cama, si realmente te gusta, puedo irme.
Todavía no había llegado al punto de ser tan generosa como para compartirlo con otra mujer.
Lorenzo se rio con frialdad:
—Así que realmente no te importo.
Sus ojos no reflejaban ni un ápice de celos o resentimiento, ¡realmente podría d