—Nadia, cuánto tiempo, ¿no? No puedo creer que aún toleres que Lorenzo te ponga los cuernos, me has decepcionado un poco, ¿eh?
Samuel miró a Nadia con desdén, sin interés en perder más tiempo con ella, y volvió a clavar su mirada fría en Lorenzo:
—Lorenzo, ya puedes empezar a elegir. ¿Tu esposa o tu amante?
Nadia se quedó perpleja por un momento, volviéndose para mirar a Lorenzo. Celeste también miró a Lorenzo, el viento agitando su larga cabellera, nublando su visión.
¿A quién elegiría?
—Pued