Celeste ignoró el mensaje y siguió concentrada en su trabajo. Después de un rato, su móvil volvió a vibrar y ella lo tomó para ver quién era. Era otro mensaje del mismo número:
[¿Te atreves a no responder mi mensaje?]
Celeste frunció el ceño. Al principio, quería ignorarlo, pero al pensarlo bien, decidió explicarle un poco. Escribió:
[Te has equivocado de persona.]
Justo antes de enviar el mensaje, de repente se le ocurrió algo y volvió a leer las palabras cortas pero arrogantes en la pantalla.