—¿Eres una tonta o qué? ¿Crees que te busqué solo para charlar contigo? —le gritó Lorenzo.
Celeste realmente pensaba eso, y le respondió tímidamente:
—La verdad es que no pensé mucho en eso, y en ese momento tú seguías enojado conmigo, así que pensé que probablemente no ibas a contestar mi llamada, por eso no te lo dije…
Lorenzo se quedó sin palabras… ¿Cuándo no le contestaría la llamada?
La mirada feroz del hombre parecía que quería devorarla viva.
Pues, Celeste tuvo que admitir que había sido