Capítulo 335
Al girar la cabeza, Celeste vio esa terrible expresión del hombre, se dio un sobresalto y le preguntó con extrañeza:

—¿Qué te pasa?

—¿No tienes nada que decirme?

Lorenzo la miraba fijamente, con un claro enojo plasmado en su rostro.

Ella miró el frío semblante del hombre frente a ella y, sin saber por qué, a pesar de que la expresión de Lorenzo era terrible, sintió un impulso de reír…

—Jeje...

Finalmente, no pudo contener la risa...

¡Esa mujer aún se atrevía a reír! ¡Parecía que su enojo no le
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