Andrés solo se atrevió a echarles un solo vistazo y ya no se atrevió a mirarlo más. Presionó discretamente el botón para que subiera la ventanilla divisoria, mientras pensaba para sí:
«Celeste le gusta tanto al jefe… ¿Acaso es porque nadie se atreve a besarle con tanta fuerza como ella? ¿El jefe tiene ese tipo de gusto especial…?»
***
Cuando finalmente terminó el beso, Lorenzo la soltó y el delicado cuerpo de Celeste se recargó en su pecho, respirando con suavidad.
La joven lo miró con sus ojo