La severa voz que provenía del teléfono móvil captó la atención de Celeste.
Isabella lucía muy molesta:
—¡Papá! ¡Ella sedujo a Jacob! ¿Cómo voy a poder pasar por alto esto?
—¡Ja!
De pronto, Celeste escuchó una risa fría y su corazón se estremeció un poco. Levantó la mirada hacia el hombre a su lado, viendo que Lorenzo miraba la pantalla con una expresión de desprecio.
—¡Qué locura!
Menos mal, él no le había creído a Isabella. Celeste suspiró aliviada.
En ese momento, Marina habló:
—Hija, tu pa