Marina le arrebató el celular de un jalón y al ver el video, quedó atónita, a punto de desmayarse. Exclamó en pánico:
—¡Dios mío! ¿Por qué el video de nuestra conversación se filtró?
No era de extrañar que todos los invitados se hubieran ido, pues recibieron la noticia de que vendrían los reporteros y, por supuesto, querían evitar verse involucrados.
—Mamá, ¡fue Celeste! ¡Esa maldita perra lo hizo! —escupió Isabella con rabia.
Marina también cayó en cuenta:
—Solo ella vino aquí sin motivo... ¡