Héctor era un zorro viejo que hacía las cosas sin dejar ninguna debilidad en manos ajenas. Para conseguir las pruebas, Celeste solo podía hacerlo donde nadie más lo viera. Y hoy, en su bolso había una cámara oculta. Ella había venido a la fiesta también para colocar la cámara oculta en un lugar donde pudiera vigilar a Héctor.
—¿Nadia? ¿También has venido?
Marina se acercó con el brazo de Héctor, sonriéndole a Nadia, pero mirando a Celeste con ojos fríos y cautelosos.
Celeste hizo como si no lo h