Nadia le sonrió:
—Tampoco te regalé este collar. En realidad, quiero pedirte un favor. Antes te dije que quería que fueras mi modelo, ¿lo recuerdas? Este collar es la recompensa. ¿Puedes ser mi modelo por un día?
Celeste se sonrojó:
—Lo siento, temo que no pueda sacrificarme por el arte...
El auto quedó en silencio por un momento. Después de un rato, Nadia soltó una risita:
—Celeste, ¿pensaste que te iba a pedir que fueras modelo desnuda?
—... ¿No era eso?
—¿En qué estás pensando? Cuando digo