Celeste todavía no se había desalquilado el apartamento que había vivido antes, así que Enrique la llevó de vuelta a ese apartamento primero. Melodía se había quedado para cuidarla en esos días como no tenía trabajo esos días.
Por la noche, después de bañarse, Celeste se acostó en su pequeña cama familiar, sintiendo una extraña sensación de haber vuelto de otro mundo.
—¿De verdad no necesitas ir al hospital por tus heridas? —preguntó Melodía preocupada, mirando su tobillo hinchado.
—No es necesa