Celeste de repente abrió los ojos como platos.
No era la primera vez que se besaban, pero en este momento ella solo sentía humillación. Su interior se resistía instintivamente y lo empujó del pecho con las manos.
Pero Lorenzo ni de loco le iba a dar la oportunidad de apartarlo.
El fortachón la tenía bien agarrada entre sus brazos. La besaba violentamente, como si quisiera devorarla a viva.
No muy lejos, Jacob también vio la escena y su rostro cambió drásticamente. Forcejeó con todas sus fuerzas,