Celeste se quedó completamente perpleja. Jacob había visto a Lorenzo, y ellos aún estaban en una postura tan ambigua... ¿No debería explicarle la situación y bajarla de inmediato? ¿Por qué había dicho estas palabras? ¿No sabía que esas palabras provocarían a la dignidad de un hombre?
Lorenzo, sin parpadear, clavó sus ojos penetrantes y helados en Jacob. Le dijo fríamente:
—No solo soy rudo con las mujeres, también lo soy con los hombres. ¿Quieres comprobarlo?
Ya no se molestaba ocultar su aura