—¿Acaso no han cultivado el amor después del matrimonio? —le preguntó Celeste.
Nadia era una mujer hermosa y talentosa, si ella fuera hombre, sería difícil no enamorarse de ella.
Lorenzo le dirigió una mirada como si estuviera mirando a una tonta:
—Estás tan sumidas en los guiones… ¿Crees que la vida es una telenovela?
Ella no sabía cómo responderlo al instante.
Se quedó en silencio, sin decir nada más.
Después de todo, él era un gran empresario, con solo mover un dedo podía manejar proyectos de