Celeste regresó al apartamento de Lorenzo atontada.
—¿Has regresado?
Apenas al entrar, escuchó la voz grave del hombre.
Lorenzo, vestido con una camiseta casual en casa de color gris claro, estaba sentado en el sofá, con una iPad en una mano y mirándola de soslayo.
Había dejado de lado su serio y frío atuendo formal, con dos botones desabrochados
Bajo la luz, el cuello flojo dejaba ver el sensual y blanquísimo escote del hombre, agregándole un toque tentador a su aire distante y distinguido.
—V