Capítulo 140
El cálido aliento de la chica rozó su oído, con un sutil aroma desconocido. Su mirada se posó en los níveos y delicados hombros de la joven. Sin transmitirle sus palabras a Andrés, colgó directamente la llamada. Inclinó la cabeza y le susurró al oído de la joven:

—Así te quedarás.

Celeste se quedó sin palabras y le dirigió una mirada de advertencia.

Ese hombre… ¡¿Acaso no podía comportarse de forma normal?! ¡Pervertido!

***

Pronto, Andrés les trajo la comida. Lorenzo acompañó a Celeste a comer,
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