Sabiendo su buena intención, Celeste no se enfadó.
—Fui a la cárcel solo para ver al tío Manuel. No esperaba que el guardia fuera tan malo… —murmuró ella.
Ella solo fue para una visita, ¿quién iba a imaginar que ese guardia iba a tener malas intenciones con ella…?
—¡Por lo tanto digo que eres una tonta! —la interrumpió Lorenzo.
Al recordar su ropa rasgada, su mirada se volvió fría y feroz, y su tono también se volvió aún más crueles.
—¿Cuántos años tienes ya? ¿No tienes sentido de precaución? ¿N