Cuando Celeste abrió los ojos, ya casi era el mediodía. La luz del sol se filtraba a través de la ventana, proyectando manchas de luz sobre el suelo, dándole a pabellón un ambiente cálido.
Al escuchar un sonido a su lado, giró la cabeza y vio a Lorenzo sentado en el sofá no muy lejos, revisando unos documentos.
El hombre vestía un traje casual azul marino, sus facciones perfectas emanaban una frialdad. Con sus piernas cruzadas, se sentó allí relajado. Tenía la cabeza ligeramente inclinada, la lu