En una lujosa habitación, dos cuerpos desnudos se pegaban estrechamente en la desordenada cama, llenando el espacio con los íntimos gemidos de un hombre y una mujer.
Bzzz…
El repentino sonido del teléfono móvil interrumpió el ardiente ambiente. En la cama, el hombre se detuvo. La mujer, notando que él quería irse, lo abrazó con sus blancas y largas piernas a su cintura.
—Cariño… No te vayas…
—Tranquila, es una llamada de trabajo.
El hombre la besó y se incorporó, alcanzando el teléfono sobre la