Saqué mi teléfono personal y realicé una serie de llamadas que cambiarían el rumbo de la jornada financiera.
Ordené a mi equipo financiero emitir un comunicado interno asegurando que el Grupo Álvarez respalda todas las operaciones corrientes de los Montenegro. Si el mercado duda de ellos, que se enfrenten a mi capital.
Tambien contacté a mis enlaces en los principales medios económicos para retrasar cualquier filtración sobre la gravedad del infarto de Luis. Necesitaba tiempo, y el silenc