Mundo ficciónIniciar sesión(Rodrigo)
El mundo se detuvo en el preciso instante en que mis manos rodearon los hombros de Regina. Sentí el frío del soporte del suero chocar contra mi brazo, un recordatorio de una realidad que no terminaba de encajar. Alexandra me miraba con un odio tan puro que me quemó las entrañas; nunca, ni en mis peores guerras, había sentido tanto terror como el que me provocaba ese vacío en sus ojos. —¡Fuiste tú! —su grito no f






