Mundo ficciónIniciar sesiónEl mundo se detuvo. Sentí como si el suelo desapareciera bajo mis pies.
—¡No! —grité, un alarido de agonía que me desgarró la garganta—. ¡No, eso es mentira! ¡Mientes! ¡No puede ser cierto! ¡Maldito seas, mientes! —Día tras día, segundo tras segundo... —continuó él, disfrutando de mi desesperación—. Se está muriendo solo, creyendo que su hija ya es pasto de los peces. —¡NO! —volví a gritar, forcejeando con las cuerdas hasta que se






