No era el momento.
No cuando después de tanto tiempo ella había cedido silenciosamente a ser consolada por él. Aunque Dana le enviara miradas mordaces cada vez que se acercaba era como si en ese instante solo quisiera su consuelo. Pero no debía entusiasmarse porque la Omega era la loba más impredecible.
—Lo conocí Dana, conocí a nuestro cachorro. Él es increíble, es fuerte, valiente así como Devanie. Me has dado el mejor regalo al tener a mis cachorros, incluso si no lo hiciste por mí.
Dana no