Aunque Kian hubiera estado entrenando a Devanie, Dana seguía preocupada por su cachorra.
—Es inexperta, esto no me gusta.
—La cuidaré. No me separaré de ella, mi escudo no podrá ser traspasado por nadie. No van a tocarla.
Dana suspiró asintiendo con la cabeza, lo vio alejarse y escuchó como todos se desplegaban por sus indicaciones y las de todos los Alfas. La ansiedad de saber que estaría de nuevo frente a su cachorro era sumamente grande pero también estaba emocionada.
De repente sintió que u