De repente sus ojos fríos se clavan sobre mi rostro y finalmente me permito mirarlo pues su cuerpo grande ha bloqueado a todos los que tiene detrás, incluyendo a mi caprichosa prima.
Su mirada provoca confusión dentro de mí, inquietándome.
—Y tú —Hay fuego en su mirada y me estremezco por su amenaza anterior—. Beta, encárgate de ella, serán 20 latigazos. Es una verguenza tener una doncella tan incompetente.
Mis ojos se abrieron y comenzaron a haber susurros a mi alrededor, que iban desde sorpre