Sé mi Luna, Dana. Sé mi compañera
Dana miró de reojo a los presentes tratando de ignorar el dolor en su pecho que ardía. Vio a los ancianos mirando con sorpresa a Kian. Obviamente esperaban que el macho hubiera muerto o algo peor en el Bosque oscuro. No esperaban verlo ahí de pie como el guerrero que era.
Dana estaba logrando su cometido porque la atención de los ancianos estaba sobre ella y Kian. No se estaban dando cuenta de nada pero sabía que su compañero no se merecía esas palabras que le estaba diciendo. Lo estaba lastimad