Kian no solo estaba furioso sino que también estaba dolido.
Había corrido lo más rápido que podía para llegar a donde estaba Dana a punto de cometer una locura garrafal.
Ella no había confiado en él y se había dejado llevar por lo que creía correcto. Sin embargo, él jamás lo permitiría.
El dolor en su pecho no se comparaba con nada a lo que había experimentado antes.
Se sentía traicionado por su hembra, tan decepcionado de Dana de que no confiara en él, ahora entendía lo que ella sufrió cuando