Horas después:
Nunca había pensado hacer algo como eso pero ahí estaba ella. Escabulléndose por los oscuros pasillos de la inmensa casa de la manada en busca de la cocina para robar comida.
—Maldito Alfa —gruñó en voz baja entrando al fin a la cocina despejada.
Su estómago está rugiendo porque se estaba muriendo de hambre. Desde esta mañana no había comido absolutamente nada. Según la cocinera ese era el castigo por su atrevimiento.
Dana rápidamente tomó un puñado de fresas y arándanos. Si bien