Aris entró a su casa sumamente tenso.
Los había seguido a lo lejos dándose cuenta de que Zakiel no había llevado a Diana a su casa sino que la había llevado al Este.
Un instinto posesivo quería apoderarse de él. Próximamente sería su cumpleaños y podría descubrir a su lobo pero estaba casi seguro que era este en su interior intentando llegar a la hembra que siempre había considerado suya.
Se detuvo en seco al escuchar la melodiosa risa que se clavó en su pecho profundamente. Siempre había sido