Dana sentía que su corazón se iba a salir de su pecho mientras corría en forma de lobo hasta donde habían escuchado a Kieran.
Se detuvieron abruptamente cuando el aroma de su cachorro desaparecía en aquel lugar.
Kian la miró con preocupación mientras Dana sollozaba inquieta.
—¡¿Por qué se pierde su rastro aquí?! —estalló Dana convirtiéndose en humana.
Había un aroma a especias que camuflajeaba el olor de su hijo, alguien estaba cubriendo su olor.
—Se lo llevaron —gimió en voz alta Dana mirando