—Niño, corriste tan fuerte que no pude detenerte —se quejó Gala cuando llegó.
Kieran se tensó al mirar a la bruja y sintió una opresión en el pecho.
—¿Sabes algo sobre ella? ¿Cómo puedo recuperarla? —preguntó angustiado acortando el paso que los separaba.
—Créeme, en ese instante no me di cuenta que algo estaba sucediendo. Estábamos muy ocupados entrando en la psique de Alison.
Kieran asintió con la cabeza, sabiendo que ella tenía razón. Era él quien tenía la culpa por haber dejado a su hembra,