Zakia contuvo la respiración al sentir que el agua helada caía por su cuerpo mientras entrenaba en su forma de loba. Había corrido mucho y pronto llegaría a la casa pero antes necesitaba detenerse.
La lluvia golpeó su cuerpo desnudo una vez que se convirtió en humana pero poco le importó.
Se acostó sobre el pasto sintiendo que cada vez las gotas azotaban su rostro con más fuerza. Cerró los ojos mientras que su pecho subía y bajaba con rapidez.
¿Aquello era un mal presagio?
—Justamente el día de