—Alfa Kieran…
Kieran miró a la cachorra mirando esos ojos azules que se le parecían cada vez más a los suyos.
—No quiero mentiras, Katherine —acentuó su verdadero nombre para que ambos entendieran que él ya lo sabía—. Hablen. Ahora.
Cuando Kieran dijo su nombre la hembra se estremeció volviéndose a mirar a su gemelo con molestia.
—¡Esto es tu culpa!
—¡Dijiste que te aseguraste de ver todas las consecuencias! ¡Te advertí sobre esto!
—¡Basta! —rugió Kieran con su voz de Alfa haciendo que ambos lob