Dana se metió a la celda de Owen sintiendo el putrefacto aroma mortecino.
Asling había muerto allí y había olvidado enviar a sacar el cuerpo.
Dana hizo una mueca antes de dirigir sus ojos al lugar donde debería estar Owen pero no estaba ahí.
Siempre había admitirado su astucia.
Él gruñó en forma de lobo queriéndola atacar pero ella ahora era más rápida y en definitiva, más fuerte que él.
Dana se hizo a un lado esquivándolo.
—Recuerdo que te obsesionaban los lobos rojos, ¿Quién iba a decirte q