Amarok gruñó de rabia.
Había tratado de liberarse una vez más pero no lo conseguía.
Iba a matar a esos lobos por lo que le habían hecho, no por mantenerlo preso con plata lacerándole todos los días la piel. Sino por mantenerlo alejado de su compañera.
La única que realmente le importaba.
Ya había perdido la cuenta de cuánto tiempo llevaba allí pero su lado animal predominaba a la defensiva necesitando estallar contra alguien.
No podía dejar de pensar en el horror de esos ojos azules que se hab